La declaración de los Derechos Humanos y su postulación de igualdad de todos los seres humanos ante las leyes es la base de una educación más humanitaria y humanizadora en la que puedan realizarse los valores de igualdad, libertad, justicia y solidaridad. Supone un sujeto reconocido en su identidad personal y en su cultura particular, partícipe del mundo racional con libertad, responsabilidad y convicción. Los mismos derechos dan la idea de universalidad y diferencia a la vez. La paradoja de que todos somos distintos y al mismo tiempo iguales por ser humanos constituye el andamiaje de una educación para la diversidad. La educación tendiente a "formar al ciudadano" no puede reducirse a la inculcación de determinados valores, representaciones, creencias, mitos, etc. Formar al ciudadano es formar al sujeto y ser sujeto es totalmente opuesto a estar sujetado o ser un mero objeto factible de manipulación. Sujeto es aquel que sabe lo que quiere, que sabe cómo reflexionar y evaluar sus acciones y las de los demás, que está informado de los modos de funcionamiento de la sociedad y que es capaz de adaptarse a ella y al mismo tiempo participar de su transformación. Una educación desde la perspectiva de los derechos humanos implica, entre otras cosas, problematizar la realidad, el reconocimiento de la diversidad cultural, el respeto al otro, el reconocimiento de la heterogeneidad, el aprendizaje de vincularse con las necesidades propias y las de los demás, conocer la pluralidad de realidades. El término diversidad remite justamente a la multiplicidad de la realidad. La diversidad considerada como valor positivo modula las relaciones entre las distintas culturas que acuden a la escuela. Para ello es necesario que si la escuela está decidida a dar respuesta a todos los niños que acuden a ella, no lo puede hacer desde concepciones ni desde prejuicios perversos sobre la diversidad sino desde la convicción de que ser diverso es un elemento de VALOR y un referente positivo para cambiar la escuela. Todo ello permitirá que la comunidad educativa vaya adquiriendo una cultura distinta al vivir las diferencias entre las personas como algo valioso y democrático.
A través de esta propuesta facilitaremos la comprensión en la comunidad educativa de que la educación en y para la diversidad no es una ilusión teórica, sino una práctica necesaria que lleva a un proceso complejo. Supone una pedagogía que propone el desarrollo de los alumnos dentro de un contexto escolar que sea respetuoso y comprensivo de la diversidad, donde se valore las potencialidades y no lo que no pueden hacer. Para desarrollar esta propuesta partiremos de ideas centrales: